Como Afrontar el Dia del Examen de Oposición

· técnicas-estudio

La semana previa al examen

Lo que debes hacer

La semana antes del examen no es momento de estudiar temas nuevos. Si llegas a la semana previa con temas sin estudiar, lo mejor que puedes hacer es un repaso rápido de esquemas de esos temas, pero no intentar aprender contenido nuevo que no tendrás tiempo de consolidar.

El foco de la semana previa debe estar en:

  • Simulacros completos: al menos dos o tres a lo largo de la semana, en condiciones lo más parecidas al examen real
  • Repaso de puntos débiles: los temas o contenidos donde sigues fallando más en los simulacros
  • Repaso general ligero: un recorrido por todos los temas usando solo esquemas o apuntes sintéticos
  • Preparación logística: reunir y comprobar todo lo que necesitarás el día del examen

Lo que debes evitar

Durante esta semana crítica, hay comportamientos que pueden sabotear tu preparación:

  • Empezar temas nuevos que no has estudiado
  • Cambiar tu método de estudio o tus hábitos de sueño
  • Hacer simulacros agotadores el día anterior al examen
  • Compararte con otros opositores en redes sociales o grupos de Telegram

La clave está en mantener la rutina que te ha funcionado durante la preparación. Los cambios de última hora generan más ansiedad que beneficios.

La noche antes del examen

La noche antes del examen es, paradójicamente, una de las que peor duermen muchos opositores. La ansiedad anticipatoria es normal y esperable: tu cerebro interpreta el examen como una situación de alta importancia y activa el sistema de alerta.

Lo que puedes controlar no es si sientes ansiedad, sino cómo respondes a ella.

Qué hacer la noche anterior

Cierra el temario pronto. No estudies más de 1-2 horas de repaso ligero (esquemas, resumen de puntos clave) y termina antes de las 21:00. Estudiar hasta la madrugada no te va a dar ventaja: a esas horas el cerebro ya no consolida bien la información nueva, y sacrificar sueño te pasará factura en el examen.

Prepara todo lo que necesitas llevar. Hazlo con calma, sin prisas. Comprueba que tienes:

  • DNI, pasaporte o documento de identidad válido (fundamental: sin él no puedes entrar)
  • Convocatoria o citación al examen (con la sala y el número de orden asignado)
  • Bolígrafos o lápices (los que te permita el examen, varios por si alguno falla)
  • Reloj de pulsera (no móvil) si el examen dura varias horas
  • Agua y, si el examen es largo, algo para picar en el descanso

Cena ligero y conocido. No es momento de probar restaurantes nuevos ni de comer algo que no comes habitualmente. Una cena conocida, ligera y digestiva (pasta, arroz, pollo a la plancha, verduras) te asegura que no tendrás problemas digestivos al día siguiente.

Rutina de relajación. Los 30-60 minutos antes de acostarte dedícalos a algo que te relaje: una ducha caliente, lectura ligera (nada de temario), música tranquila. Evita el móvil y las redes sociales, que activan el cerebro y dificultan la conciliación del sueño.

Si no puedes dormir

Si llegas a la cama y no puedes dormir, no te desesperes. La clave es no luchar contra el insomnio: luchar activamente para quedarse dormido aumenta la activación nerviosa y hace el sueño más difícil.

Algunas estrategias que funcionan:

  • Técnicas de respiración (4-7-8: inhala 4 segundos, aguanta 7, exhala 8)
  • Relajación muscular progresiva (tensa y relaja cada grupo muscular del cuerpo, de los pies a la cabeza)
  • Visualización positiva: imagina el examen desarrollándose bien, con calma, resolviendo las preguntas con confianza
  • Acepta que quizás no vas a dormir 8 horas perfectas

El cerebro puede funcionar bien en el examen incluso con una noche de sueño interrumpido, especialmente si has descansado bien los días previos.

El día del examen: la mañana

Levántate con tiempo suficiente

Programa el despertador con tiempo suficiente para desayunar tranquilamente, arreglarte sin prisas y llegar al lugar del examen al menos 30 minutos antes de la hora de apertura de puertas.

Las prisas de última hora y los imprevistos del transporte generan una ansiedad que puede afectar al rendimiento durante las primeras preguntas del examen.

Desayuna bien, pero sin excesos

El desayuno del día del examen debe ser igual al que has hecho habitualmente durante la preparación: no experimentes con nuevos alimentos. Un desayuno con carbohidratos complejos (avena, pan integral), proteína (huevo, yogur) y algo de fruta te dará energía sostenida durante las primeras horas del examen.

Toma tu café o té habitual si eres consumidor regular, pero no aumentes la dosis. Si nunca tomas cafeína, no la empieces el día del examen: puede causarte nerviosismo o palpitaciones.

El trayecto al examen

Utiliza el transporte que mejor conozcas y en el que más confíes. Si vas a conducir, planea la ruta con antelación e identifica una ruta alternativa en caso de atasco.

Si vas en transporte público, consulta los horarios la noche anterior y toma el transporte con suficiente margen.

Qué hacer durante el trayecto:

  • Escucha música que te relaje o te active (según tu preferencia y el tipo de examen)
  • Evita abrir el temario o los apuntes durante el trayecto
  • Practica respiración profunda si sientes nervios

La espera antes de entrar

La espera en el recinto puede ser larga, especialmente en oposiciones con muchos aspirantes. Es el momento de mayor concentración de ansiedad colectiva, y puede contagiarse.

Lo que conviene hacer durante la espera:

  • Mantente en un espacio tranquilo si puedes elegir
  • Evita entrar en conversaciones sobre el temario con otros opositores
  • No consultes el móvil de forma compulsiva
  • Unos minutos de respiración profunda o de caminar tranquilamente son muy útiles

Durante el examen

Los primeros minutos son críticos

Cuando te entreguen el examen, toma unos segundos antes de empezar a responder. Lee las instrucciones del examen completas (sistema de puntuación, número de preguntas, tiempo disponible).

Calcula mentalmente cuánto tiempo puedes dedicar a cada pregunta. Solo entonces empieza a responder.

Este hábito, que parece obvio, es ignorado por muchos opositores nerviosos que se lanzan a responder sin leer las instrucciones y luego descubren que el sistema de puntuación era diferente al que esperaban.

Estrategia de respuesta en dos pasadas

La estrategia de dos pasadas es la que usan los opositores más experimentados en exámenes tipo test:

Primera pasada: recorre todas las preguntas en orden. Responde directamente las que sabes con seguridad. Las que tienes duda, márcalas provisionalmente con la opción que te parece más probable y señálalas para revisar. Las que no sabes nada, déjalas un espacio visible y pasa a la siguiente.

Segunda pasada: vuelve a las preguntas marcadas con dudas. Con más calma y sin la presión de tener todas las preguntas por delante, tu cerebro a menudo encuentra la respuesta correcta. Revisa también las preguntas que dejaste en blanco.

Esta estrategia evita dos errores habituales: bloquearse en una pregunta difícil y perder tiempo valioso, o dejar preguntas sin responder por falta de tiempo.

Gestión de la ansiedad durante el examen

Es normal sentir ansiedad al inicio del examen. Los siguientes recursos te ayudan a gestionarla:

  • Respiración profunda: si sientes que te bloqueas, para un momento, cierra los ojos y haz tres respiraciones profundas
  • Focaliza en la pregunta que tienes delante: no pienses en cuántas preguntas quedan ni en cómo va el tiempo
  • Si te quedas en blanco: escribe mentalmente todo lo que recuerdas del tema al que pertenece la pregunta
  • Descarta las opciones claramente incorrectas: aunque no estés seguro de la respuesta correcta, eliminar las opciones incorrectas aumenta tu probabilidad de acertar

Gestión del tiempo

Calcula antes de empezar cuánto tiempo tienes por pregunta. Por ejemplo, para un examen de 100 preguntas en 90 minutos: 54 segundos por pregunta como máximo.

Lleva un control aproximado del tiempo cada 20-25 preguntas para asegurarte de que vas bien.

Si llegas a la mitad del examen habiendo consumido más del 60% del tiempo, acelera el ritmo. Si llegas a la mitad con tiempo de sobra, puedes ir con más calma en las preguntas que te generen más duda.

Qué hacer si no sabes una respuesta

Primero, intenta descartar las opciones claramente incorrectas. Si puedes reducir de 4 a 2 opciones, tus probabilidades son mucho mejores.

Segundo, busca pistas en la propia pregunta: a veces el enunciado contiene palabras que conectan con el contenido correcto.

Tercero, confía en tu primer instinto. La investigación sobre decisión bajo presión muestra que el primer instinto suele ser más fiable que el cambio de respuesta por duda.

Cuarto, valora si dejas la pregunta en blanco o arriesgas según el sistema de penalización del examen.

Después de entregar el examen

No hagas el corrector antes de salir

Evita hacer el corrector con otros opositores al salir del examen. Lo que ya no puedes cambiar, no merece que le dediques energía mental.

Además, las discrepancias con otros opositores sobre las respuestas correctas pueden generarte una ansiedad innecesaria sobre el resultado final.

Sal del examen, date un tiempo para desconectar y, si quieres hacer el corrector, hazlo solo y con calma unas horas después.

Cuida tu recuperación

Después de un examen intenso, el cerebro y el cuerpo necesitan recuperarse. Come algo que te guste, descansa, haz algo de ejercicio si te apetece.

Si tienes más pruebas por delante (en oposiciones con varias fases), esta recuperación es parte de la preparación para la siguiente.

La práctica en condiciones de examen es el mejor antídoto contra la ansiedad. Los simulacros que reproducen fielmente las condiciones del examen real te ayudan a llegar al día grande con la estrategia bien ensayada y sin sorpresas.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasa si llego tarde al examen?

Dependiendo de la oposición y el tribunal, llegar tarde puede significar no poder entrar. Las convocatorias suelen indicar hasta qué momento se permite el acceso. Planifica siempre con un margen mínimo de 30-45 minutos para cubrir imprevistos de transporte.

¿Puedo cambiar respuestas si me arrepiento?

Sí, puedes cambiar respuestas mientras el examen siga activo. Sin embargo, investigaciones sobre psicología de la decisión sugieren que el primer instinto es más fiable que el cambio por duda en la mayoría de los casos. Solo cambia una respuesta si tienes una razón concreta y fundamentada para hacerlo.

¿Cómo gestiono si me “quedo en blanco” en el examen?

Primero, recuerda que es una reacción normal del sistema nervioso bajo estrés. Segundo, no te quedes fijo en esa pregunta: pasa a la siguiente y vuelve después. Tercero, escribe mentalmente cualquier palabra o concepto relacionado con el tema de la pregunta: puede servir de puerta de entrada para recuperar el dato que buscas.

¿Es recomendable estudiar el día del examen?

No es recomendable estudiar contenido nuevo el día del examen. Como máximo, un repaso muy ligero de esquemas o puntos clave durante 30-60 minutos por la mañana. El cerebro necesita estar fresco y descansado para rendir al máximo durante el examen.

¿Qué hago si me pongo muy nervioso durante el examen?

Para la respiración, cierra los ojos un momento y haz tres respiraciones profundas. Recuerda que la ansiedad es normal y temporal. Focalízate solo en la pregunta que tienes delante, no en el resultado final ni en el tiempo restante. Si es necesario, tómate un momento para beber agua y relajar los músculos.

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